Un golpe de suerte, que me dio justo en la cabeza, me abrió la mente para darme cuenta que existen oportunidades que no se dejan pasar.
El ajedrez de la vida te coloca en una posición especial e irrepetible cada cierto tiempo.
Marlen, es por esto que te he pedido matrimonio, porque estoy seguro que eres la persona con la cual quiero estar toda mi vida con los fundamentos de amor, confianza y respeto que nos entregamos mutuamente.
La historia... ;-)
Un día preparamos un fondué con unos amigos, sutil excusa que en realidad escondía una inesperada petición.
Conociendo tu afinidad numérica y lúdica, preparé un mensaje en código para que fuera descifrado, y pudieras encontrar el lugar en el cual se escondía un regalillo muy especial.

Te dedicaste exhaustivamente en descifrar el mensaje y tus ansias subían cada vez más. Tanto que tal vez el regalo escondido había pasado a segundo plano.
La cajita de brillante madera con el anillo de compromiso aguardaban dentro de una bolsita negra entremedio de las plantas que están en el patio de la casa de mi padre. No son pocas plantas y la iluminación de la noche no ayudaba tampoco, así es que tuviste un difícil trabajo antes de dar con el ansiado tesoro… que verdaderamente no estaba dentro de aquella caja.
Como una niña pequeña en Navidad, saltaste de alegría cuando encontraste el pequeño paquete que yacía escondido entre el verde jardín. Corriste al living a deshacerte de las bolsas y envolturas que obstaculizaban tu encuentro con el merecido premio.
Mientras tanto mi corazón empezaba a latir a mil por hora y ya acomodaba los muebles para poder tomar la posición exacta que alguna vez soñé tener en ese momento.
Rodilla izquierda al piso y la mirada alta, dispuesto a mencionar las palabras que cambiarían mi vida de ahí en adelante.
Milésimas de segundo que se hacen eternas en estos momentos especiales.
Recuerdo que tu expresión cambió totalmente cuando viste la fina cajita de madera. Parecía que ya veías lo que venía, pero no te lo creías. Tus movimientos fueron más lentos, me imagino por el sutil temor y ansiedad de saber que hay dentro.

Viste el anillo y luego te clavaste en mis ojos, justo cuando ya asumía mi posición Dartagñezca con los ojos brillantes de emoción.
“Marlen… Cásate conmigo!!!” – Fueron mis palabras exactas.
Luego fue un desborde de emociones y lágrimas por el bello momento que estábamos viviendo.
Nos abrazábamos y llorábamos arrodillados en el piso mientras nos besábamos y me gritaste con toda tu alma que “SI”.
El ajedrez de la vida te coloca en una posición especial e irrepetible cada cierto tiempo.
Marlen, es por esto que te he pedido matrimonio, porque estoy seguro que eres la persona con la cual quiero estar toda mi vida con los fundamentos de amor, confianza y respeto que nos entregamos mutuamente.
La historia... ;-)
Un día preparamos un fondué con unos amigos, sutil excusa que en realidad escondía una inesperada petición.
Conociendo tu afinidad numérica y lúdica, preparé un mensaje en código para que fuera descifrado, y pudieras encontrar el lugar en el cual se escondía un regalillo muy especial.
Te dedicaste exhaustivamente en descifrar el mensaje y tus ansias subían cada vez más. Tanto que tal vez el regalo escondido había pasado a segundo plano.
La cajita de brillante madera con el anillo de compromiso aguardaban dentro de una bolsita negra entremedio de las plantas que están en el patio de la casa de mi padre. No son pocas plantas y la iluminación de la noche no ayudaba tampoco, así es que tuviste un difícil trabajo antes de dar con el ansiado tesoro… que verdaderamente no estaba dentro de aquella caja.
Como una niña pequeña en Navidad, saltaste de alegría cuando encontraste el pequeño paquete que yacía escondido entre el verde jardín. Corriste al living a deshacerte de las bolsas y envolturas que obstaculizaban tu encuentro con el merecido premio.
Mientras tanto mi corazón empezaba a latir a mil por hora y ya acomodaba los muebles para poder tomar la posición exacta que alguna vez soñé tener en ese momento.
Rodilla izquierda al piso y la mirada alta, dispuesto a mencionar las palabras que cambiarían mi vida de ahí en adelante.
Milésimas de segundo que se hacen eternas en estos momentos especiales.
Recuerdo que tu expresión cambió totalmente cuando viste la fina cajita de madera. Parecía que ya veías lo que venía, pero no te lo creías. Tus movimientos fueron más lentos, me imagino por el sutil temor y ansiedad de saber que hay dentro.
Viste el anillo y luego te clavaste en mis ojos, justo cuando ya asumía mi posición Dartagñezca con los ojos brillantes de emoción.
“Marlen… Cásate conmigo!!!” – Fueron mis palabras exactas.
Luego fue un desborde de emociones y lágrimas por el bello momento que estábamos viviendo.
Nos abrazábamos y llorábamos arrodillados en el piso mientras nos besábamos y me gritaste con toda tu alma que “SI”.