jueves, 14 de febrero de 2008

El Amanecer

alcanzando el solHoy en la mañana he visto una lucha de titanes.

La colosal cordillera de Los Andes estaba erguida con su macizo cuerpo dispuesta a no dejarlo pasar. Pero se veía venir. El Sol, gigante, alargaba sus tentáculos de luz trepando las laderas desde el otro lado del mundo con una perseverancia infinita.

El cielo, curioso, cambiaba de color lentamente reaccionando a la magnitud del combate. Unas nubes parecían ladear la mirada para no perder detalle del encuentro. Los pájaros alentaban al poderoso fuego amarillo y unos ladridos rogaban al opulento muro de tierra y rocas que impusiera su cuerpo.

Fueron largos segundos de batalla pero el Sol por fin emergió y lanzó sus rayos de luz en señal de victoria. La cordillera suspiró con el profundo respeto de los grandes rivales y con la esperanza de una nueva lucha el día siguiente.

Entonces se iluminó el mundo y los colores aparecieron. Los árboles agitaron sus ramas y una pareja de enamorados se maravillaba con la belleza del momento.

Y he recibido el mejor regalo que he podido tener cada día: Amanecer, verte y darme cuenta que te amo cada vez más. Gracias por regalarme cada mañana.

Feliz día de los enamorados.

Marcelo TM