jueves, 8 de febrero de 2007

Pausa


La rutina ha retomado a mi común mañana de antes.

El paso ciego y mecánico se ha vuelto a apoderar del ritual de inicio diario.
Nada veo y nada escucho. Entonces mejor cierro los ojos y dejo que mi instinto me guíe hasta mi oficina. Así aprovecho de verte en mi mente y desearte mientras imagino que quizás tú ya has llegado a tu destino mientras yo voy a medio camino del mío...

Te imagino tranquila, igual que cuando dormías en mis brazos anoche y te acurrucabas en mi pecho atándome a ti sin dejarme escapar... pero ¿quién quiere escapar ante este encanto?... Si pudiera prolongaría este acto para toda y todas las noches de mi vida.

Pero hoy me despierto y he quedado ciego otra vez... mis instintos me guían nuevamente a mi ciclo diario esperando que en cualquier momento te materialices en mi mente y pueda soñar que viajas junto a mi en este metro que, sin ti, está vacío.