Somos como dos niños. Lo sabemos. Jugueteamos y soñamos como dos de ellos. Con alegría infinita. Con el sinsentido de la travesura. Con esa picardía infantil que solo tienen dos personas realmente enamoradas. Sin temores y con la visión pura que entrega la inocencia. Mi corazón todavía se alborota cuando pienso en ti y en ese instante reafirmo que no quiero que esto acabe nunca. Que debo hacer todo lo posible para que esta magia siga viviendo entre nosotros. Lo mejor es que tú me haces las cosas sumamente fáciles. Eres la cómplice perfecta para mis travesuras infantiles. Juegas mis juegos. Te sorprendo y me sorprendes de vuelta. Ríes y celebras hasta las locuras más fomes y eso me encanta y me enamora cada vez más.
Te amo con toda mi alma.
Feliz tercer aniversario.
MTM