
Lo hermoso de recorrer este tortuoso camino a la muerte, es verse sorprendido por el asalto de nuevas maravillosas personas que habitan silenciosamente la urbe citadina
Es que estaba ahí con su abrizo rojo esperando mi agotado ascenso
No dudó ni un momento en venir a mi. Estaba segura que era yo el que, peldaño a peldaño, subía a paso cansado la escalinata del tren subterráneo
Con su sonrisa inagotable me miraba y hablaba a todo momento. Yo reía a carcajadas y sin motivos más que mi felicidad de haberme topado con ella. Y estuvo ahí mucho tiempo cerca de mi y nuestros caminos jamás se habían cruzado.
Tal vez no era el momento... hasta ahora.
¿Qué mortal semilla a cultivado en mi este ángel sonriente?
¿Cómo contengo mis dedos y mis musas internas ante tal actividad de latidos?
¿Porqué ha dejado que me aleje dando tiempo a que encuentre estas oportunidades?
¿Porqué ha querido llegar tarde confabulándose con el destino?
¿Cómo contengo mis dedos y mis musas internas ante tal actividad de latidos?
¿Porqué ha dejado que me aleje dando tiempo a que encuentre estas oportunidades?
¿Porqué ha querido llegar tarde confabulándose con el destino?
Deseos de siempre se arremolinan en mi. Los mismos miedos aparecen.